Thursday, August 30, 2012

Mentiras sobre el Adulterio. (Primera Parte)


Y el joven se fue tras ella como va el buey al matadero; cayó en la trampa como un venado.( Proverbios 7, 22)


Hace días he querido escribir sobre este tema, aunque reconozco que es un tema extenso, muchos de los que permanecemos en la brecha por la Restauración de nuestros matrimonios, pensamos y meditamos, sobre lo que el enemigo nos deja ver del otro lado de la montaña. Es evidente que como el Padre de Toda Mentira, quedaran solo en eso, en mentiras. La razón principal: Desgastarnos y hacernos creer que Dios no quiere, ni tiene, ni puede cambiar la situación, es tan simple como esto.


He recapitulado una series de observaciones de algunos hombres y mujeres que han estado en el pecado de Adulterio y para la Gloria de Dios, han regresado, han sido redimidos y vuelto a su hogar.


Mi amante es mejor que mi esposa(o):


1.-  El enemigo me hacia pensar que con mi amante  podría experimentar toda clase de fantasía sexual, que obviamente con la esposa/esposo no se puede experimentar:  Esto es una gran mentira, pues toda relación intima fuera del matrimonio u orden de Dios es desagradable a Dios, entonces la unión es puramente carnal, y como alimenta a la carne, es un placer momentáneo, el cual lleva a mas y mas fantasías, las cuales llegan hasta el maltrato del cuerpo e incluso a danos severos en la reputación de la persona.


2.-  Mi amante me hacia creer que adulando mi ego , estar dispuesto(a) a escucharme, a complacerme etc.. Podría yo llegar a la felicidad plena dentro de una relación: Esto es una gran mentira, pues el poco tiempo que se tiene conociendo a una amante es imposible que se llegue a conocer como para admirar los meritos o simplemente ayudarme a ver mis errores, todo es complacencia, aceptación,  porque el miedo de un fracaso u abandono es palpable cada día en este tipo de relaciones. La complacencia es en lo correcto y en lo incorrecto también, lo cual al cabo de un tiempo trajo problemas en varias aéreas de mi vida. Mi ego había sido tan adulado que yo llegue a sentir que era un dios y perdí toda clase de humildad y buen trato a otros. Es obvio que esto no es lo que nos pide Dios, cuando nos habla en su palabra de caminar y ser imagen de Cristo Jesús.


3.- Mi amante si creía a en mis expectativas y en mis sueños. Ella creía en mis sueños, en mis anhelos y en mi capacidad como profesional, de padre y esposo.: Ahora sé que ella realmente nunca creyó en mis sueños y mis anhelos, ni en mi capacidad como profesional, padre y esposo para hacerme un futuro. Y es tan simple, pues si hubiera creído en ellos, los hubiera respetado y nunca hubiera aceptado a entablar esta relación pecaminosa. Pero el enemigo te hace tan ciego, que crees que este es el camino para lograr llenar los vacios que solo Dios sabe y debe llenar.


4.- Era más flexible que mi esposa cuando en cuanto a horarios se refiere, pues se adaptaba a mi agenda: De hecho no le quedaba otra alternativa ya que no tenía ningún derecho sobre mí y ella tenía que aceptar el papel de segunda dentro de mi vida. Esto no era precisamente por ser una mujer sumisa y dócil. La verdad es que no tenía otro camino más que aceptar las migajas que le daba con tal de mantener esta relación de pecado.


5.- Creí que me era fiel y que realmente me amaba, que era la mujer con la que me debí haber casado desde el principio: Esta fue una de las mentiras que al ser descubierta me dolió en lo más profundo de mí ser. ¿Usted se preguntara por qué? Pues porque esta mentira fue el cimiento de esa relación de pecado, la mayor fuente de alimento a mi ego y a mi estúpido egoísmo. Esta mentira me hacía creer que yo era tan especial que a ella no le importaba nada ni nadie más que yo. Y en efecto a ella ¡no le importaba nadie! excepto saciar su necesidad de intimidad, de amor, aceptación, validación y sentirse que era importante para alguien. Y cuando yo no saciaba esas necesidades fácilmente, ella buscaba satisfacerlas con cualquiera de sus amantes en turno, lo cual ignoré pensando que era “el único”.


La sabiduría te librará de la mujer que engaña a su esposo, y también te engaña a ti con sus dulces mentiras; de esa mujer que se olvida de su promesa ante Dios. Proverbios 2, 16-17


No hay nada afuera en la calle que no sea un engaño momentáneo y que su fin sea alejarnos de la presencia de Dios y de sus planes para nuestra vida y para nuestra familia. Sigamos en pies orando y levantándonos Junto a Jesús y María sobre cualquier plan de Satanás, porque Dios aborrece el divorcio y el engaño.


M.S (Ministerio Mujer Tu Fe Te Ha Sanado)


Con Amor


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